Todo comenzó con un pequeño coche de juguete que su padre le obsequió en la alcaldía de Azcapotzalco, en la Ciudad de México, lo que se transformó en una inspiradora historia de éxito que motiva a miles de jóvenes mexicanas. Dalia Carolina Ramos Guerra es, en la actualidad, una de las mujeres más destacadas en el ámbito de la Fórmula 1, ocupando el cargo de responsable del área de Construcción y Pruebas del equipo Alpine.

Dalia proviene de una familia trabajadora, donde el esfuerzo y la educación eran principios esenciales. Su padre tenía un puesto de comida en Tepito, mientras que su madre se dedicaba a las labores del hogar. A pesar de las dificultades económicas, desde joven destacó en sus estudios, lo que le permitió conseguir una beca de excelencia para cursar Ingeniería Mecatrónica en el Tecnológico de Monterrey, siendo seleccionada entre las 100 mejores estudiantes de toda América Latina.

Su formación académica se extendió a Europa, donde participó en un intercambio universitario en Suecia y luego realizó una maestría en Ingeniería de Manufactura en la Universidad de Nottingham, en Inglaterra, gracias a una beca otorgada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Antes de adentrarse en el mundo del automovilismo elite, Ramos Guerra adquirió experiencia en destacadas industrias internacionales. Laboró durante tres años en Procter & Gamble y más de seis años en Rolls-Royce en el sector aeroespacial, trabajando en Irlanda y Alemania. En diversas ocasiones, fue la única mujer en plantas industriales compuestas por cientos de trabajadores.

El cambio significativo ocurrió en 2021, cuando halló una vacante en el entonces equipo Renault de Fórmula 1. El perfil requería a una persona capaz de liderar transformaciones, coordinar equipos diversos y adaptarse a entornos de alta exigencia. Su experiencia fue el ajuste perfecto y poco tiempo después se unió a la escudería, que más tarde adoptó el nombre de Alpine F1 Team.

Actualmente, Dalia supervisa el departamento encargado de ensamblar y verificar componentes críticos de los monoplazas, como transmisiones, sistemas hidráulicos, frenos y sistemas de combustible. Su equipo se asegura de que cada pieza cumpla con los estándares más exigentes antes de que los vehículos salgan a la pista. Durante cada Gran Premio, también participa en el análisis de datos en tiempo real desde la planta de Alpine en Enstone, Inglaterra.

Además de su notable labor profesional, la ingeniera mexicana se ha convertido en una voz relevante para fomentar la participación femenina en sectores técnicos e industriales. Ha comentado que muchas veces la gente asocia la Fórmula 1 únicamente con pilotos, diseñadores o personal de marketing, cuando detrás de cada carrera hay un equipo de cientos de expertos en ingeniería, manufactura y mecánica.

La trayectoria de Dalia Carolina Ramos Guerra es un testimonio de perseverancia, talento y preparación. Desde aquel coche de juguete que guardó desde su infancia en Azcapotzalco, hoy supervisa la construcción de algunos de los automóviles más avanzados y veloces del mundo, llevando el nombre de México a lo más alto del automovilismo global.